Ministro de Agricultura de Trinidad y Tobago ve esencial papel de cooperación internacional en pandemia para reforzar seguridad alimentaria

“La ausencia de turistas en el Caribe generó pérdidas para los agricultores"

Brasilia. La cooperación internacional ha sido decisiva para garantizar la seguridad alimentaria durante la pandemia en Trinidad y Tobago y otros países del Caribe, que se vieron particularmente perjudicados por la interrupción del turismo, su principal fuente de ingresos.

“La ausencia de turistas en el Caribe generó pérdidas para los agricultores, porque los turistas generan consumo y demanda de productos agrícolas. En el caso de Trinidad y Tobago se sumó la caída de ingresos debido la reducción de la demanda global de insumos energéticos y a la baja de sus precios internacionales”, dijo Clarence Rambharat, ministro de Agricultura, Suelos y Pesca de Trinidad y Tobago, durante una entrevista concedida desde Puerto España al programa Agro América, emitido por el canal de TV brasileño Agro Mais.

Rambharat destacó la ayuda del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) para fortalecer la cooperación técnica entre los países del hemisferio, acelerar la transformación digital de los procesos y garantizar la distribución de alimentos.

“A través de la intervención y apoyo del IICA fue posible conseguir la liberación de embarcaciones para que pudieran atracar en los distintos puertos del Caribe, lo que aseguró el flujo continuo de mercaderías desde y hacia Trinidad y Tobago”, dijo Rambharat, quien también destacó la colaboración del Instituto en la distribución de semillas a familias de todo el país, para impulsar la agricultura casera y comunitaria.

“Conseguimos producir 50.000 paquetes con diferentes tipos de semillas –relató- y distribuirlas a familias en todo el país. Cada paquete ha servido para asegurar la provisión durante 40 días de seis tipos de vegetales esenciales. El IICA trabajó en la provisión de información, de manera que las familias supieran cómo plantar las semillas, cómo maximizar la producción e incluso cómo cocinar los vegetales. Actualmente estamos produciendo un segundo conjunto de semillas”.

Rambharat, abogado de profesión, nació en la comunidad rural de Río Claro y pertenece a una familia tradicionalmente vinculada a la agricultura en Trinidad y Tobago. Durante la entrevista contó que hace más de 150 años sus bisabuelos llegaron al país desde la India, contratados para trabajar en la cosecha de caña de azúcar.

“En esa época también hubo trabajadores de la India que migraron a Guyana, Surinam y otras partes del Caribe. Desde entonces mi familia ha estado siempre en agricultura, actividad en la que mi padre y todos sus hermanos desarrollaron sus carreras. Muchos de ellos trabajaron en el Ministerio del que yo soy responsable ahora”, contó.

El ministro destacó la centralidad que tiene la agricultura familiar para la seguridad alimentaria y el desarrollo económico de Trinidad y Tobago y de toda la región: “La inversión privada es importante, pero tenemos que continuar trabajando cerca de nuestros inversores originales, que son las familias de agricultores que llevan décadas cultivando, como la mía, y construyendo su sustento en base a la producción de alimentos. Esto vale para todo el Caribe y también para América Latina. Algunos de los antiguos pequeños y medianos agricultores se convirtieron en grandes o han formado sociedades importantes.

Pero en general, el corazón de la agricultura y la inversión en nuestros países siguen siendo las familias que todas las semanas están pendientes de la cosecha para llevar la comida a la mesa”.

En Trinidad y Tobago se garantizó que durante el confinamiento los agricultores no tuvieran restricciones para trabajar en sus campos y que las ferias y mercados de alimentos permanecieran abiertos.

Así se consiguió que el abastecimiento de productos frescos no se viera afectado y que no hubiera aumentos significativos de precios, más allá de los cambios estacionales tradicionales. Lo más difícil para las autoridades –según explicó el ministro- fue mantener la estabilidad de los precios de los alimentos procesados importados.

“Nuestro país –afirmó- depende de las importaciones de granos; en particular de trigo, pero también del maíz, para alimentación animal. Por la pandemia vimos un aumento del precio de los granos y eso nos afectó, pero conseguimos administrar las cosas”.

Ramharat también se refirió a las perspectivas que visualiza para la agricultura pos-Covid-19, en la que consideró que será necesario revisar lo que ha venido haciendo para buscar una mayor eficiencia: “No podremos trabajar de la misma manera debido a la escasez de recursos. Tendremos que fijar 13 o 14 objetivos estratégicos para mantener a nuestros países alimentados y sostener a nuestras comunidades rurales activas, particularmente a las mujeres. Una tercera cuestión importante será construir capacidades para proyectar la agricultura al futuro y en ese sentido habrá que invertir en tecnología digital que facilite transformaciones orientadas a un mejor uso de los recursos”.

Trinidad y Tobago, igual que el resto del Caribe, está sufriendo fuertemente los efectos del cambio climático, sobre todo por su vulnerabilidad a las tormentas tropicales y huracanes que suelen golpear a la región anualmente. Rambharat celebró que durante 2020 el país no fue afectado por ninguno de esos fenómenos extremos.

“Por una vuelta afortunada del destino -afirmó- el año pasado no tuvimos una combinación de Covid-19 y tormentas tropicales o huracanes. De hecho disfrutamos de un clima que resultó excelente para nuestra producción agrícola: una buena mezcla de sol y lluvia. Tuvimos una estación muy caliente de enero a junio y luego llegó la lluvia, que se quedó hasta el final de diciembre”.

De todas maneras, el ministro reconoció que los efectos del cambio climático siguen siendo una gran amenaza: “Todos los que viven aquí te dirán que las lluvias son más cortas que antes, pero mayores en volumen. Y las lluvias fuertes en períodos cortos sobre las áreas propensas a inundarse, en las zonas bajas o en las márgenes de ríos, que los agricultores prefieren, son un grave riesgo. Para el sector pesquero, los cambios en los patrones climáticos también están trayendo tiempos difíciles. Hay más días con el mar agitado, en los cuales los pescadores no pueden salir a pescar. Y el calentamiento global y el aumento del nivel del mar causaron erosión costera, lo que afectó nuestra infraestructura pesquera y la vida de los pescadores que viven en la costa. El cambio climático aceleró procesos que ya venían desarrollándose y exige una inversión en infraestructura y en tecnología para realizar una agricultura protegida, que sea adaptable al clima”.

Agro América es un programa del canal brasileño de TV Agro Mais, del Grupo Bandeirantes de comunicación, fruto de una alianza con el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

La emisión presenta la actualidad del sector agropecuario y la ruralidad en los países miembros del IICA con el objetivo de promover el intercambio de experiencias y una discusión sobre desafíos y oportunidades de América Latina y el Caribe en el área de desarrollo agropecuario y rural.

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