Editorial de Diciembre 2018

 

Dos organismos internacionales han exhortado a los países del mundo a permanecer alerta ante la posible reaparición de la peste bovina, una mortífera enfermedad del ganado. La peste bovina fue declarada erradicada en el año 2011, lo que la convierte en la primera enfermedad animal en ser eliminada en la historia de la humanidad. Durante siglos, la peste bovina causó la muerte a millones de vacas, búfalos, yak y animales silvestres.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), piden ahora a los países que eliminen las últimas muestras de virus de la peste bovina que aún se conservan en algunos laboratorios. Para mantener al mundo libre de la enfermad y evitar cualquier posible reintroducción, los dos organismos han desarrollado un Plan de Acción Mundial, hecho público recientemente.

El Plan de Acción Mundial abarca cinco fases: preparación, prevención, detección, respuesta y recuperación. Ya que la peste bovina ha sido erradicada, el plan de acción para abordar el riesgo de reaparición difiere de otros planes dirigidos a combatir las enfermedades animales transfronterizas.

El procedimiento de acción mundial significa optimizar las herramientas de diagnóstico y las vacunas para que estén disponibles si se necesitan, y un plan de emergencia coordinado que pueda activarse de inmediato frente a la aparición del primer caso confirmado, asegurando tanto un rápido retorno a la erradicación total de la enfermedad, como el apoyo necesario para los medios de vida afectados. Todas estas fases requieren ser desarrolladas a nivel nacional, regional e internacional.

Una de las razones por las que la capacidad de diagnóstico y de vacuna frente a la peste bovina es baja, es que la campaña de erradicación prohibió el uso del virus, excepto en experimentos muy controlados y supervisados por la OIE y la FAO.

Sin embargo, todavía hay algunas instituciones repartidas por el mundo que tienen material con contenido viral de la peste bovina (RVCM, por sus siglas en inglés), incluidas vacunas antiguas. Estas muestras tienen que destruirse o trasladarse a laboratorios seguros. Idealmente, los países podrían optar por destruir el RVCM que conservan, y la FAO y la OIE lideran un programa que les ayuda a hacerlo.

Las dos organizaciones apoyan igualmente a instituciones clave donde las muestras, que podrían ser útiles para obtener vacunas en una emergencia, pueden almacenarse de manera segura. De forma alternativa, los países podrían mejorar sus instalaciones de almacenamiento de conformidad con los protocolos de supervisión de la FAO y la OIE.

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